Tras diez días de misión y un recorrido de más de 1,116,646 km (694 mil millas) alrededor de la Luna, la nave Orion, construida por Lockheed Martin para la NASA, amerizó con éxito en el océano Pacífico, completando la misión Artemis II y marcando el primer vuelo tripulado al espacio profundo en más de cinco décadas.
A bordo viajaban los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes pusieron a prueba los sistemas críticos de la cápsula, desde soporte vital y comunicaciones hasta aviónica y propulsión, validando su capacidad para futuras expediciones lunares.
El reingreso fue un momento clave: Orion atravesó la atmósfera terrestre a casi 38,600 km/h (24 mil millas por hora), soportando temperaturas cercanas a los 2,760 °C (5,000 °F) antes de desplegar sus paracaídas y descender frente a las costas de California. La misión estableció un récord de distancia al alcanzar más de 405,500 km (252 mil millas) desde la Tierra, demostrando que la nave puede sostener operaciones humanas en el espacio profundo.
Tras el amerizaje, equipos de recuperación trasladaron a la tripulación al buque USS John P. Murtha para evaluaciones médicas previas a su regreso al Centro Espacial Johnson en Houston.
Lockheed Martin subrayó que el desempeño de Orion valida su preparación para las próximas fases del programa Artemis, que incluyen el acoplamiento con el sistema de alunizaje humano en Artemis III y el retorno de astronautas a la superficie lunar en Artemis IV.
Con este éxito, la NASA y sus socios consolidan el camino hacia una exploración sostenible de la Luna y, a largo plazo, hacia la llegada de seres humanos a Marte, reafirmando el papel de Orion como pieza central en la nueva era de la exploración espacial.
Imagen: Lockheed Martin



