Este 13 de julio de 2026, Thales anunció la adjudicación de un contrato emblemático por parte del NCAC de Mongolia para modernizar la infraestructura de gestión del tráfico aéreo, considerado un logro en el desarrollo de la aviación nacional. El programa contempla la implementación de una arquitectura de doble Centro de Control de Área (ACC), con la modernización del existente en Ulan-Bator y la creación de un nuevo centro en Sainshand, que permitirá mejorar la redundancia operativa, incrementar la capacidad del espacio aéreo y reforzar la ciberseguridad de las operaciones.
La iniciativa se enmarca en la cooperación estratégica entre Francia y Mongolia, celebrada tras el 60º aniversario de relaciones diplomáticas, y cuenta con el respaldo de instituciones financieras y académicas francesas. “Este proyecto ilustra la fuerza de la cooperación entre Francia y Mongolia en el avance de una aviación segura y eficiente. Al combinar tecnologías avanzadas de gestión del tráfico aéreo, capacidades robustas de ciberseguridad y transferencia de competencias junto a la École Nationale de l’Aviation Civile, entregamos más que infraestructura: ayudamos a construir excelencia operativa sostenible”, declaró Youzec Kurp, vicepresidente de Airspace Mobility Solutions de Thales.
El programa incluye un componente clave de desarrollo de capital humano, con instructores de la ENAC desplegados en Ulan-Bator y profesionales mongoles recibiendo formación avanzada en Toulouse. Además, se integrará un paquete de servicios de ciberseguridad, asesoría y entrenamiento para fortalecer la resiliencia frente a amenazas crecientes en infraestructuras críticas.
La financiación se estructuró mediante un esquema flexible entre Bpifrance y el Trade and Development Bank of Mongolia (TDBM), asegurando la sostenibilidad del proyecto a largo plazo. Con más de 85,000 empleados en 65 países y una inversión anual de 4.5 mil millones de euros en I+D, Thales reafirma su liderazgo en tecnologías críticas para defensa, aeroespacial y ciberseguridad.
Este acuerdo representa un paso decisivo para Mongolia hacia un sistema de navegación aérea más resiliente, seguro y preparado para el futuro, y constituye un ejemplo de cooperación internacional con impacto tangible y duradero.
Imagen: Thales



