En medio de la creciente guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá, el presidente Donald Trump endureció su discurso contra Bombardier, al advertir sobre la posibilidad de prohibir la venta de sus aviones en territorio estadounidense y retirar la certificación de la marca canadiense. “No vamos a permitir que Bombardier siga aprovechándose de nuestro mercado mientras afecta a nuestra industria nacional. Si es necesario, prohibiremos sus ventas y retiraremos la certificación de sus aviones en Estados Unidos”, afirmó Trump, en un mensaje que refleja la tensión bilateral y que coloca a la industria aeroespacial en el centro de la disputa.
El mandatario subrayó que su administración no dudará en aplicar medidas drásticas si considera que las prácticas de Bombardier ponen en riesgo la competitividad de los fabricantes estadounidenses. La advertencia se suma a una serie de acciones enmarcadas en la política de “America First”, que busca proteger sectores estratégicos frente a lo que Trump describe como competencia desleal.
Bombardier respondió subrayando su papel como gran contribuyente a la industria aeroespacial de Estados Unidos, donde genera decenas de miles de empleos y mantiene operaciones en más de 20 estados, incluyendo Kansas, Texas, Arizona, Florida, Connecticut, Illinois, Delaware, California, Washington D.C. y Nueva Jersey. La empresa destacó que su cadena de suministro involucra a unas 2,800 compañías estadounidenses en 47 estados, con un gasto anual superior a 2,500 millones de dólares en proveedores locales.
Los aviones de Bombardier se construyen con componentes fabricados en Estados Unidos, desde motores y aviónica hasta sistemas clave producidos por grandes empresas americanas. Las alas del jet de negocios más rápido del mundo se fabrican en Red Oak, Texas, mientras que los sistemas de control de vuelo se producen en la planta de Los Ángeles, California. Además, la compañía anunció planes de expansión en defensa y servicios, incluyendo la inauguración de una nueva instalación en Fort Wayne, Indiana.
“Bombardier valora su gran asociación con las empresas americanas y sus empleados en Estados Unidos. Nuestro plan es seguir invirtiendo en nuestra gente, en nuestros clientes y en las comunidades en las que operamos en todo el país”, señaló el fabricante canadiense.
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