Un día como hoy, pero del 2018, el vuelo AM2431 de Aeroméxico Connect, operado por un Embraer 190, matrícula XA-GAL, se accidentó poco después de despegar desde el Aeropuerto Internacional Guadalupe Victoria, en Durango.
La aeronave, con 103 personas a bordo, despegó durante una tormenta encontrándose en su trayectoria de ascenso con una microrráfaga a baja altura, que provocó la pérdida de sustentación y por lo tanto de altitud. El avión se precipitó a tierra cerca de la pista y se incendió. Milagrosamente, no hubo víctimas fatales, aunque 85 personas resultaron heridas, algunas de gravedad.
La investigación de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), actualmente Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), concluyó que las causas del accidente fueron:
Condiciones meteorológicas severas (microrráfaga), la intervención no autorizada de un piloto en formación que tomó el control durante el despegue.
Este accidente es recordado como uno de los más impactantes y mediáticos de la aviación comercial mexicana actual. Desde entonces, se han reforzado los controles sobre operaciones en condiciones meteorológicas adversas y el cumplimiento estricto de las normas de tripulación.



