El 14 de abril, la Comisión de Comunicaciones y Transportes de la Cámara de Diputados y el Colegio de Pilotos Aviadores de México llevaron a cabo el conversatorio “Salud mental para personas tripulantes de aeronaves” donde se enfatizó en que la aviación es una de las industrias más exigentes del mundo: se opera bajo presión constante, con fatiga acumulada, cambios de horarios y decisiones que no admiten margen de error. En este contexto, el capitán Ángel Domínguez Catzín, presidente del Colegio de Pilotos Aviadores de México (CPAM), señaló que a las tripulaciones se les ha pedido algo absurdo: “ser perfectos, pero en silencio”, situación que deriva en que guardar silencio cuando el piloto no está bien es peligroso y contrario a la cultura de seguridad en la industria.
Los datos son contundentes: más de la mitad de las tripulaciones evita buscar ayuda psicológica por miedo a perder su licencia o su trabajo, lo que genera una “cultura del miedo” en lugar de una cultura de seguridad. Domínguez Catzín planteó la necesidad de un cambio de paradigma: pasar de un modelo punitivo a una cultura civil, del silencio al acompañamiento, del estigma a la prevención. “Cuidar la salud mental no debe verse como debilidad, sino como responsabilidad profesional”, afirmó, subrayando que se trata de una decisión política que implica reconocer derechos, cambiar normas y construir instituciones que protejan sin castigar la vulnerabilidad.
Por su parte, el diputado Víctor Manuel Pérez Díaz, presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes, destacó que hablar de salud mental en la aviación es un tema de seguridad nacional. “Cada piloto que se sienta en una cabina sostiene la vida de decenas, a veces cientos de personas, bajo condiciones que no podemos ignorar: jornadas irregulares, presión constante, fatiga acumulada, aislamiento familiar y exigencia emocional permanente”, dijo. Añadió que no atender la salud mental es abrir la puerta al riesgo operacional, pues el estrés crónico y el desgaste emocional impactan directamente en la toma de decisiones y en la conciencia situacional.
El foro también presentó cifras que refuerzan esta urgencia: más del 40% de los tripulantes ha experimentado síntomas de ansiedad o depresión, y el 30% ha requerido apoyo psicológico formal en los últimos cinco años, mientras que apenas un 15% de las aerolíneas en la región cuentan con programas estructurados de acompañamiento emocional.
El encuentro concluyó con un llamado a:
- Integrar programas preventivos de apoyo psicológico en las aerolíneas.
- Incluir evaluaciones periódicas de salud mental dentro de los protocolos de seguridad.
- Fortalecer el marco normativo y su ejecución, alineándolo con las mejores prácticas internacionales.
- Eliminar el estigma y promover una cultura de acompañamiento que reconozca la salud mental como parte esencial de la seguridad operacional.




